
Terapia hormonal de reemplazo, lo que dice hoy la ciencia
Durante más de dos décadas, la terapia hormonal en la menopausia (THM) estuvo rodeada de dudas y controversia. Sin embargo, nuevas revisiones científicas y cambios recientes en la comunicación de riesgos por parte de la Food and Drug Administration (FDA) están transformando la forma en que se interpreta su seguridad y utilidad.
Hoy la evidencia científica señala algo clave: los beneficios y riesgos de la terapia hormonal dependen en gran medida de la edad de la mujer, el momento en que se inicia el tratamiento y la vía de administración.
El origen del miedo
La controversia comenzó en 2002 con la publicación del estudio Women’s Health Initiative (WHI), uno de los ensayos clínicos más grandes realizados en mujeres posmenopáusicas.
Los resultados mostraron que la terapia combinada de estrógenos y progestágenos podía aumentar el riesgo de trombosis, ictus, infarto y cáncer de mama en un grupo de mujeres con una edad media de 63 años.
Como consecuencia, en 2003 la FDA incorporó la advertencia más estricta en medicamentos, conocida como “caja negra”, lo que provocó una caída drástica en el uso de la terapia hormonal en todo el mundo.
Sin embargo, con el paso del tiempo los investigadores detectaron un aspecto fundamental: la mayoría de las mujeres del estudio eran mayores y llevaban muchos años desde la menopausia, por lo que sus resultados no podían aplicarse automáticamente a mujeres más jóvenes.
Lo que sabemos hoy
Durante las últimas dos décadas, numerosos análisis científicos han revisado los datos del WHI y han aportado una visión mucho más precisa.
Actualmente se reconoce la llamada “ventana de oportunidad”, que indica que cuando la terapia hormonal se inicia antes de los 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia, el perfil de seguridad es considerablemente mejor.
Según la North American Menopause Society, la terapia hormonal sigue siendo el tratamiento más eficaz para los sofocos y los síntomas vasomotores, que afectan aproximadamente al 75 % de las mujeres durante la transición menopáusica.
Además, diversos estudios han demostrado que también puede:
- mejorar la densidad mineral ósea
- reducir el riesgo de fracturas osteoporóticas
- mejorar la calidad de vida en mujeres con síntomas intensos
Revisión científica y cambio de enfoque (2020-2024)
Durante los últimos 20 años, múltiples análisis posteriores del WHI demostraron que los riesgos dependen mucho de la edad y del momento en que se inicia la terapia.
Hoy las principales sociedades médicas (como la North American Menopause Society) coinciden en que:
- iniciar terapia hormonal antes de los 60 años o dentro de los 10 años tras la menopausia tiene un perfil de seguridad mucho más favorable
- la vía transdérmica reduce el riesgo trombótico frente a la vía oral
A raíz de esta reevaluación científica, la FDA ha comenzado a revisar el lenguaje de advertencias en los etiquetados, reduciendo el carácter alarmista de la antigua “caja negra” y promoviendo una evaluación individualizada del riesgo.
La importancia de la vía de administración
Otro aspecto que ha cambiado la forma de entender este tratamiento es la vía de administración.
Las investigaciones actuales indican que los estrógenos transdérmicos (parches o geles) tienen un menor impacto sobre la coagulación y pueden reducir el riesgo trombótico en comparación con los estrógenos orales.
Por su parte, los estrógenos vaginales de baja dosis presentan una absorción sistémica mínima y se utilizan principalmente para tratar la sequedad vaginal.
Un enfoque más personalizado
La revisión del etiquetado por parte de la FDA no significa que la terapia hormonal sea adecuada para todas las mujeres.
Lo que refleja es un cambio importante en la forma de comunicar el riesgo: ya no se trata de una advertencia generalizada, sino de una evaluación individualizada según el perfil de cada paciente.
En paralelo, las estrategias de salud integrativa —que incluyen nutrición, estilo de vida, fitoterapia y suplementación— siguen desempeñando un papel importante para mejorar el bienestar durante la menopausia.
El conocimiento científico actual invita a abandonar el alarmismo y avanzar hacia un enfoque más equilibrado: informar mejor, evaluar cada caso de forma individual y acompañar a las mujeres con soluciones adaptadas a sus necesidades reales.
FIRMA: CECILIA AMARI LATORRE
Fitoterapeuta y dietista.


