
Infecciones y diabetes: cómo actuar
El Peligro de la Rutina y el Conformismo
Las enfermedades crónicas conllevan un riesgo de relajación en los cuidados. Con el tiempo, la adherencia al tratamiento puede distorsionarse, de forma similar a modificar una receta de cocina hasta hacerla irreconocible. En la diabetes, este fenómeno se manifiesta como un acomodamiento donde la dieta se descuida, se omite el ejercicio, se olvidan las medicaciones y se desdibujan los protocolos para situaciones extraordinarias. Es crucial mantenerse actualizado y repasar los conocimientos periódicamente para que el cerebro esté preparado ante una urgencia. Resulta un grave error creer que se domina completamente la condición por la mera experiencia.
Prevención y Medidas Generales
Cualquier proceso infeccioso puede provocar una descompensación grave. La actitud más apropiada es la prevención, incluyendo la vacunación contra la gripe y el neumococo. La vacuna del tétanos es recomendable para la población general, y muy en particular para las personas con diabetes.
Infecciones Respiratorias
Estas infecciones, como el resfriado, la gripe o la neumonía, cursan con síntomas como congestión, tos, malestar general y, en el caso de la gripe, fiebre alta y dolor muscular. El manejo implica controlar los síntomas con analgésicos, monitorizar la glucosa con mayor frecuencia (ya que la infección la eleva) y nunca suspender la medicación para la diabetes o la insulina, pudiendo ser necesario incluso aumentar las dosis. Si la glucemia supera los 300 mg/dL, se debe buscar atención médica.
Infecciones del Tracto Urinario
Son especialmente frecuentes en personas con diabetes, sobre todo en mujeres y con glucemias elevadas. Su tratamiento requiere la realización de un urocultivo para identificar la bacteria y usar el antibiótico correcto. Es vital completar el tratamiento prescrito y repetir el cultivo posteriormente para verificar su eficacia, además de controlar la glucosa y beber mucha agua.
Infecciones por Hongos
Los tratamientos con antibióticos pueden causar infecciones por hongos, como la Cándida, en zonas húmedas como la boca y la vagina, favorecidas por los niveles altos de glucosa. Es preciso seguir el tratamiento médico durante todo el tiempo indicado y mantener un control estricto de la glucemia.
Gastroenteritis
Los cuadros de vómitos y diarreas pueden evolucionar rápidamente hacia una cetoacidosis diabética. La pauta fundamental es NO suspender la medicación para la diabetes ni la insulina. Se debe intentar una hidratación con pequeños sorbos de líquidos frecuentes y realizar controles glucémicos seguidos, ya que es probable que se necesite ajustar las dosis de insulina. La realimentación debe ser progresiva, comenzando con líquidos y avanzando suavemente hacia alimentos sólidos y de fácil digestión.
Protocolo Común y Alerta por Cetoacidosis Diabética (CAD)
Ante cualquier infección con glucemias elevadas, el procedimiento standard incluye reposo, ajustar la medicación, hidratarse con líquidos que contengan azúcar y controlar la glucosa cada 2 horas. La CAD es la complicación más grave, desencadenada por la falta de insulina y la deshidratación. Sus síntomas de alerta son sed y micción excesivas, aliento con olor afrutado, somnolencia y respiración profunda. Su tratamiento es una emergencia médica que requiere hospitalización inmediata.
Fuente: Sociedad Española de Diabetes (SEDiabetes)


